¿Para qué necesitamos a los bancos centrales?

En Enero de 2013 la Reserva Federal de los EEUU hizo una extraordinaria declaración. Anunció que continuaría el estímulo monetario y mantendría los bajos tipos de interés hasta que la tasa de desempleo de los EEUU se situara por debajo del 6,5 por ciento. El banco central más importante del mundo declaraba así que la compra de activos financieros por valor de decenas de miles de millones de dólares quedaría condicionada al mercado laboral de los EEUU.

Y la Fed cumplió su palabra. Su presidenta, Janet Yellen, no subió los tipos de interés hasta diciembre de 2015 –para entonces la tasa de desempleo había descendido al 5 por ciento-. Hoy está en el 4 por ciento.

La comparación con la zona euro es dolorosa. En julio de 2012 el presidente del Banco Central Europeo , Mario Draghi, anunció que “haría lo que fuera” para salvar el euro. Lo que significó fue salvar los mercados de deuda soberana de los países europeos, no salvar a los desempleados de Europa.

F/sinpermiso

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